LA MUSICA COMO MERCANCIA Consumo y alienación

Desmond Moore 02/10/2010


LA MUSICA COMO MERCANCIA
Consumo y alienación

Como músico y estudioso de esta rama, me detengo a pensar y hacer una crítica sobre el abuso que se hace sobre la misma. Todos escuchamos música, algunos de nosotros la estudiamos también, están los que simplemente disfrutan del sonido como tal pero, lo preocupante de este tiempo/momento histórico en el cual vivimos, es la celeridad y el no entendimiento de una cuestión vital para cualquier aspecto de la vida: ELEGIR.
En primera instancia nosotros, los músicos, debemos responder y respetar un entendimiento netamente político sobre la materia ya que, la música en si misma sin contenido político y sin elementos de rompimiento no sirve para absolutamente nada. La gran mentira instalada sobre hacerse famoso con una supuesta “obra artística” ha tomado de rehén a lo verdadero, hacia lo que nos conduce a rebelarnos.
Claro que esto es dentro de ese marco descrito; alienación, consumo, dinero fácil, fama, ser en el otro, falso reconocimiento social, identificación fascista, símbolos y estigmas sociales extensivos a muchos aspectos de este tipo de vida pseudo moderna, cosificada y por sobre todas las cosas sin ningún tipo de conciencia social.
La música en estado puro es lenguaje. Desde el hombre conectado con la naturaleza quien necesitaba de este lenguaje para comunicarse de una tribu a otra hasta Bach, siendo éste último el gran revolucionario de dicho lenguaje.
La necesidad de decir, de expresarse a través de, algo atávico en cada uno de nosotros quienes somos coaccionados para alejarnos cada vez más de la naturaleza y perder nuestra condición humana. Sí; la música es parte de la vida, cuando ésta acompañe un movimiento social verdadero, cuando está inspirada en la revolución, cuando DICE algo, cuando rompe, siempre y cuando no se caiga en la trampa pro-aristócrata por ejemplo de Nietzsche  quien afirma en su libro “más allá del bien y del mal” (sin ningún argumento previo) “…El mundo sin música sería un error…” Ahora, el error fundamental (ya que habla de mundo) es el HAMBRE, la ignominia, el desamparo… NO un mundo sin música. Como se quiere disfrazar muchas veces de “alimento para el alma” (sin saber muy bien que se quiere decir) y no así como alimento verdadero, para aquellos que no lo tienen y jamás van a poder desarrollar siquiera la capacidad de PENSAR, ya que sin la nutrición necesaria ningún ser humano podrá entonces abstraer. El mundo con hambre es un error, acá no hay verbos potenciales ni trampas. No nos engañemos con las “Bellas Artes” que son para unos pocos, para aquellos “entendidos”, quienes hicieron del arte una separación entre los que saben y los que no, aquellos que dicen explicarse ciertas obras con resignificaciones, con adjetivos, con lo que debió haber “sentido” ese artista en el momento de hacerlo, buscándoles caprichosamente una “explicación” a cosas y obras que NO las tienen, por ejemplo el gran acierto de Marcel Duchamp en colocar un mingitorio como “obra de arte” cuando no lo es, cuando sabía que éstos mismos “artistas” iban a buscarle una vuelta ó explicación “moderna” que NO LA TIENE. Ahora, la segunda lectura nunca está;
Nunca se repara en QUE  quiso decir y más importante aún, con qué quiso ROMPER y demostrar que se busca donde no hay. Se le atribuyen condiciones falsas, vacías de contenido; esos mismos que creyeron esa obra como “original” le terminan adjudicando genialidad a la primer lectura, no así a la segunda. Se vuelve a caer en la trampa de la “originalidad” como si fuera necesario seguir descubriendo cosas y no así responder a lo que ya debería estar consabido e instalado; la condición humana, rebelarse contra lo establecido.

Claro que hay ejemplos dignos de artistas quienes bien son llamados así, pero éstos siempre respondieron a algo fundamental; el momento histórico, la contextualización. Uno de tantos ejemplos puede ser Beethoven, quien en ese momento histórico donde las monarquías empezaban a desplomarse, el queda atrapado entre esos dos momentos;  la idea de Dios, ser súbdito, los llamados “buenos modales” pero tomando conciencia de que eso debía ser quebrado, que aquello que no tuviera vida en si mismo no tenía sentido. Queda claro y plasmado en una de sus sinfonías, particularmente la séptima, donde quiebra definitivamente con lo Barroco y clasicista para ser “monótono” en primera instancia con la melodía que nos propone pero por otra parte, seguir cargando de carácter una sumatoria de sonidos que bien claro está, el hombre como parte de la naturaleza y fundamentalmente lo que consigue: rebelión.
Conciente de esa búsqueda, Beethoven antes de comenzar a dirigir su novena sinfonía dice: “A partir de hoy cambia el curso de la música”. Como es sabido, completamente sordo y la frustración que acarrea, jamás lo corrieron de las verdaderas y dignas intenciones. Que pase algo, que algo se rompa; demostrar que se sigue VIVO.
La lista de artistas sigue, muy extensa de todas maneras para el propósito de éste ensayo. Me limitaré entonces a citar a aquellos más demostrativos a la hora de establecer un punto fundamental: Dejar atrás lo que ya pasó y empaparse del momento histórico en el cual hubieren vivido. Para este caso, el ejemplo de Igor Stravinsky acompañando la revolución Rusa, Gustav Malher, Bela Bartok y todos los llamados “contemporáneos” quienes pensaban fundamentalmente en primera instancia políticamente.
De aquel momento histórico hacia aproximadamente los años 60, la carrera por desarrollar nuevas formas de lenguaje la gana el Jazz; el caso del llamado “Be-Bop” puntualmente, donde Charlie Parker da la patada inicial hacia un espectro totalmente nuevo. Así mismo lo hacen otros tantos músicos de esa época.
Situado en estos años, triunfa la revolución en Cuba (1 de Enero de 1959) donde y cuando mundialmente se mira y se piensa con otra perspectiva: “La revolución es posible”,  entonces seguimos contextualizando y vemos que surgen movimientos artísticos acordes a lo político.  A nivel local la trova cubana, a nivel Latinoamericano muchísimo movimiento tal el caso de Alí Rafael Primera Rosell en Venezuela, Violeta del Carmen Parra Sandoval en Chile, así como tantos más que ven la realidad política y se suman a musicalizar pero fundamentalmente a decir lo que está pasando.

Por éste hecho revolucionario, les costó nada más y nada menos que la vida a los Quilapayún; perseguidos hasta la misma muerte por aquellos que se oponen desde siempre a la verdad, muy dolorosa por cierto y que los mismos Quilapayún decían y denunciaban: “… es peligroso ser pobre, amigo… “en su gigantesca obra “Cantata de santa María de Iquique” donde se narran los sucesos de la Matanza de la Escuela Santa María,
ocurrida el 21 de diciembre de 1907 en la ciudad de Iquique, en el norte de Chile, y perpetrada por el general Roberto Silva Renard, en el gobierno del presidente Pedro Montt.
José Larralde,  un hombre olvidado oportunamente y tapado por los poderes, quien nunca se cayó ni claudicó, cuando arremete denunciando las desigualdades entre pobres y ricos, entre peones y patrones o entre los "todopoderosos" señores instruidos de la ciudad y los, aún hoy, desprotegidos trabajadores rurales.
El Mayo Francés, el cordobazo en Argentina, varios ejemplos de romper con lo establecido en éste momento histórico del cual estamos hablando.

Ahora, ¿Qué estaba pasando en éste mismo momento a nivel mundial con respecto a la “otra” música? Bueno, lo previamente citado pero, en el lado absolutamente opuesto aparecen en la escena mundial (y de un fanatismo casi bordeando la locura) THE BEATLES. Fenómeno bastante complejo.
Un grupo de jóvenes quienes parecía que “inocentemente” representaban a toda una juventud que creían  rebelarse; Ahora, los signos de rebelión eran pobres sino nulos, dejarse el pelo un poco más largo, sacudir la cabeza… ¿Eso es rebelión? ¿Verlos bajar de un avión y tener un séquito de fanáticos dando muestras claras de psicosis colectiva? Quienes hubieren escuchado las obras de los antes mencionados, muertos incluso por decir verdades y NO cantándole al “amor” ó las melodías pegajosas, estarán de acuerdo conmigo; empezar a tapar lo que realmente estaba sucediendo cambiándolo por fanatismo, poner de “moda” cuestiones absolutamente nihilistas y peor aún, empezar con el gran NEGOCIO y anestesia social que ya se estaba instalando, con planes muy bien pensados desde el Norte para golpear al Sur.
Claro, empieza el “Rock & Roll”, género que fue creado por la raza negra y arrancado por el blanco en tanto que negocio, donde se tejen cuestiones muy intrincadas.
Si hubo un género musical que devastó la música (vaya paradoja) fue el Rock & Roll. Empezar a pensar la música desde el negocio, desde lo enlatado; me dedico solamente entonces a usar 4 ó 5 acordes y que el estribillo sea lo más pegadizo y repetitivo posible.
Empiezan los “disfraces”, las actitudes desafiantes de los intérpretes, darle un marco teatral a algo que, como no DICE nada, hay que acompañarlo con el histrionismo.
Este análisis sobre el “Rock & Roll” le despertará a algunos cierta mirada lineal, unívoca de mi parte, pero le cuento que no es así. Mi intención es y será siempre analizar porqué se dan ciertos fenómenos en determinados momentos históricos donde fueron convenientes para “aplacar” los ánimos de cambio y toma de conciencia, vuelvo a lo mismo; la coacción que ejercen ciertos poderes para esta cuestión tan difícil de explicarse, la ELECCIÓN. Como dije antes, la música debe ser un lenguaje, no un elemento de identificación.
Mi disgusto con éste género es, en primera instancia, que varios lo tomaron como propio y hasta incurren en el error (sino horror) de llamarlo “Rock Nacional”; ¿Nacional para aquellos de habla Hispana y “eligen” un género que fue concebido en Inglés?
En segunda instancia, y corriéndome de lo purista, está claro que también uno puede tomar cosas de otras culturas, pero, ¿hacerlas propias? No lo creo.
Es el caso por ejemplo del grupo Inglés “Pink Floyd” quienes a partir de la música y el lenguaje inspiraron a Alan Parker para hacer la película “The Wall” donde se combinan muy bien éstas cuestiones, decir, denunciar, que es lo que verdaderamente pasa con el fanatismo, etc.
El mismo grupo Británico (ya sin Roger Waters) quien toca en el momento y lugar de la caída del muro de Berlín, donde cierta parte del mundo “festeja” que se acaba la “guerra fría” sin tomar conciencia que comienza otra guerra, aquella de “armas silenciosas para guerras tranquilas” entonces así como destacar aquel momento de “The Wall” también acometen en un gran error político; justamente por no saber que esa amenaza en realidad nunca estuvo y que se festeja algo que si los grandes Holdings no hubieran querido que ocurriese, no hubiere sido nunca.  Para hacer y sobre todo decir con la música, hay que saber qué está pasando políticamente en la actualidad y tomar automáticamente esos elementos y convertirlos en militancia.

En éste momento histórico (década de los 80) se percibe en el aire y se cree, que la amenaza ya no existe; entonces se dan innumerables resurgimientos musicales, las fusiones con el Jazz, la exploración de varios intérpretes en distintos géneros, etc.
Lo que aparentemente se encaminaba casi como a un “neo-renacimiento” no fue otra cosa que la mutación del liberalismo al neo-liberalismo. Observado y estudiado por pocos en aquel momento, se cayó nuevamente en la trampa. Esta vez con consecuencias nunca antes vistas. La globalización.
Se le da entonces a entender a la gente que en la globalización “todo es posible”, que estamos más cerca, la era de la comunicación, que cualquiera puede pertenecer a Wall Street…Claro, se estaba generando dinero con dinero y se creyó que iba a ser eterno. Este fenómeno empieza con todos sus artilugios y planes previamente pensados en el liberalismo en la década del 90 a nivel mundial. Fue entonces el comienzo del final; refiriéndome solamente a la música ésta pasó a manos de gente que NO son músicos sino “productores artísticos” quienes dictaron verticalmente la nueva forma de hacer música. Un producto, una mercancía. Algo que si no contiene las palabras de moda ó los ritmos impuestos, NO SIRVE, ¿por qué? Porque no se vende.
Se componen letras solamente de dependencia emocional “sin ti me falta el aire”  ó bien de corte netamente infantil: “…sube la manito, baja la manito…”  Estos señores, cómplices del sistema capitalista, nos tratan de idiotas. Muchísima gente hace caso y se deja tratar como tal cuando bailan por ejemplo “El meneaito” cuando todo se trata de una gran coreografía. Obviamente, para dominar hay que coreografiar; preconcebir y predecir los movimientos de la nueva esclavitud asalariada. Recuerdo el caso de un grande como Luca Prodán (cantante del grupo Argentino SUMO) quien compuso “La rubia tarada” y estas mismas “rubias taradas” el fin de semana lo repetían y lo cantaban en los boliches de moda sin darse cuenta que, el propósito político de Luca había sido probado.
Sociedades infantilizadas, donde todos hacen caso a lo que dice la “letra”, donde los medios de comunicación todos se hacen de muñequitos ó hablar en un tono muy fuerte (por no decir a los gritos) para que la alienación continúe.

En mi caso (como será el de aquellos que también estudian seriamente música) hemos quedado relegados.
Relegados pero por propia decisión, ante este cuadro Dantesco. De ninguna manera podemos negociar años de estudio para “entretener”.
Los NO músicos han tomado por asalto nuestro lugar (que nos corresponde por haber estudiado) y no se hace nada al respecto, todo lo contrario;
Se lo aplaude. Siempre me pregunto lo siguiente, si para ejercer cualquier práctica (por ejemplo cirujano) se requiere de un título, ¿no será hora de que cualquiera tome un bisturí y se disponga a lo mismo? No creo que Ud. Se dejara operar en este caso… bueno, a nosotros nos pasa lo mismo. Los nuevos “licenciados” en música son aquellos que muestren la menor cantidad de erudición y conocimiento posible; basta con que sea pegadizo y te trate de imbécil.

Así mismo ocurre con aquellos que han dado su vida para que esta realidad cambie, apenas se los conoce y claramente no ocupan el lugar que deberían ocupar. Los sobrevivientes dicen tres verdades y todo el mundo se asombra, se asusta, lo contradice sin argumentos, creen todavía estar en una adolescencia prolongada. (El síndrome de Peter Pan). Está claro, da muchísimo miedo escuchar la verdad, porque en ese caso deberías entonces comprometerte realmente y eso no se ve con buenos ojos frente a una sociedad que te dice exactamente lo contrario.

Hoy, en el año 2010 (y desde hace un tiempo ya) existen estos “grupos musicales” que hacen tributo a cantantes. Digo yo, ¿No es lo suficientemente molesto tener que escucharlos en cualquier medio de comunicación y a toda hora, que también se los reproduce ya como si el intérprete fuese un disco pero mal copiado? Parece que no, como ser cooptado por esta sociedad necesito seguir escuchando y viendo lo que ya conozco, lo demás me da pánico.
Miedo al cambio, miedo a la ruptura; miedos que nunca tuvieron los grandes.
Se sigue alimentando, se pagan entradas para ver gente que copia a gente.
Esos mismos a quienes copian, que dicen obedientemente lo que tienen que decir, por ser amaestrados en el negocio de la música y vender todo enlatado; predecible, aburrido, reiterativo, infantil, alienante, nihilista, ritmos dignos que fueron arrancados de sus culturas y los transformaron en algo totalmente detestable y odioso; tal es el caso actual de la Cumbia o el Reggaetón. 
Este último, nacido en Jamaica allá por los años 70, fué una fusión de ritmos Africanos y Latinoamericanos; en el primer caso desde la música tribal Bantú hasta llegar al estilo Mozambique, muy popular en Cuba. Las letras fueron siempre denuncias, muy parecidas a lo que es el Rap en tanto que contestatarias pero en su propio idioma que actualmente es hablado en Jamaica: El patua. Aquí también está el “Raggamuffin” que a quien le convino lo tradujo como “negro harapiento” y son nada más ni nada menos los únicos en esa década dispuestos y preparados para decir ALGO. Así mismo es, un estilo musical que lo prostituyeron a tal punto de hoy estar de moda cuando fué concebido y pensado desde la vereda opuesta.

Hay una confusión tremenda hacia los estilos musicales (como es lógico en estas sociedades esquizoides) como me refería al Rock y sus desviaciones llevado a un extremo perverso, aquellos que les cantan al “amor” y con esto infundir más aún el vacío existencial, esos que creen saber cuando gritan a viva voz “No Babilón” sin tener idea en qué se están metiendo (gritar eso desde la mismísima metrópoli es un oxímoron) ó aquellos que directamente “deciden” hacer sus canciones en Inglés, ya un punto absolutamente imbécil.

Ud. Me va a decir: “Yo soy libre de escuchar lo que quiera” y yo le respondo que SI, en tanto y en cuanto Ud. Me sepa responder de qué se trata la libertad.

También me puede decir “Entonces hay que escuchar lo que Ud. Dice” y yo le diría lo contrario; que con cierta noción de la realidad este tipo de discusión no la estaríamos teniendo.

Algunos pueden creer que este tipo de afirmaciones son fascistas, encantadísimo estaría entonces de escuchar su definición (si es que la tiene) de la palabra Fascismo.

Nos han hecho creer que somos capaces de “elegir” (siempre y cuando se cumpla con las normativas de conducta social vigentes)
Nos han hecho creer que somos “libres” (trabajando 10 horas por día y nuestro amo “regalándonos” dos días libres a la semana, con suerte)
Nos han hecho creer que con la Democracia se come, se educa y se cura.
Nos han hecho creer que la pobreza ES, algo que está instalado porque SI. (Sin saber que el pobre hereda pobreza, solamente)

Así mismo, amigo mío, le han hecho creer que la música es una “bella arte”, un elemento de “expresión artística”, que todos tenemos “derecho” a interpretar públicamente un instrumento, que creemos escuchar la música que nos “gusta” y lo que es más grave aún: Cualquier estúpido puede incurrir en el arte, se lo califique como tal y no tenga ningún tipo de contenido político ó social… total… ¿la gente que sabe?

Hubo un grande que fue Karl Marx, quien usando el método científico, pudo entonces dejar muy claro que rol juega la economía en los seres humanos, que nadie puede escapar a la política y que nosotros mismos nos consumimos los unos a los otros como mercancías.

Elegimos entonces según transluce la súper-estructura y somos víctimas de la estructura; nunca es tarde para romper con lo establecido, nunca es tarde para pensar, nunca es tarde para tomar conciencia, nunca es tarde para rebelarse.

La música hoy no se escucha, se consume. La música hoy no tiene contenido, por eso aliena. La música hoy se coreografía, para ser controlados hasta en los movimientos.

Los músicos debemos repudiar y no negociar con aquellos que nos dicen y tratan de arrastrarnos al negocio, exponiéndonos nosotros mismos, ridículamente, haciendo un recital de “covers” ó imitando a X cantante.
Los músicos debemos denunciar. Aquello que compusiéremos debe tener contenido, usar esta técnica para hacer militancia, para que en algún momento esta realidad cambie y nosotros dejemos el instrumento que tocáramos y sumarnos a nuestros compañeros de lucha.

La música NO va a cambiar el mundo, déjense de embromar.  Debemos estar preparados con conciencia política para que cuando ocurra, entonces dejemos nuestro instrumento y hacernos artífices de la única cosa verdadera,

LA REBELIÓN.-